Cedronianos: En estos días de fin de ciclo del “Puchero
Misterioso y después...”, es una alegría invitarlos a conocer este trabajo
sobre Castelnuovo. Algunos pudieron escuchar al Trio Piraña en “el después” y
sus canciones inspiradas en los niños del libro Larvas. Ese trabajo, a su vez, cruzó
la ruta de Roberto Iriarte, actor y compañero de la compañía nacional de
autómatas La Musaranga. De esos y otros encuentros se nutre "Pulenta". Ojalá puedan ir a verlos: “¡vengan a verlos!…” Como
decía Tuñón. (LP).
PULENTA – SABADO 25 DE JUNIO – TEATRO EL POPULAR
Chile 2080 – 21hs – reservas: 2051-8438
Entrada 120 pesos.
PULENTA
es un espectáculo que propone un recorrido singular y poético sobre uno de los
libros de Elías Castelnuovo, creador del Grupo Boedo.
La obra surge a partir del libro de cuentos Larvas, en el
que Castelnuovo recrea la infancia violentada de un grupo de chicos del
Reformatorio de Niños Abandonados y Delicuentes de Olivera, provincia de Buenos
Aires, donde el escritor ocupó el cargo de maestro en la década del 20.
En clave
de humor melancólico Pulenta invita al espectador a “espiar” y ser parte de
aquellos días que el escritor uruguayo vivió junto a estos niños y que nos
llegan hasta hoy. Adaptada e interpretada por Roberto Iriarte, quien junto al
grupo musical Piraña; lleva a la escena estas historias con sus canciones.
Roberto
Iriarte es actor, oriundo de Pergamino y
con una amplia experiencia en el ámbito teatral habiendo adaptado y realizado
“El Glorosio velorio de la Juana Pájaro”
de Zuhair Jury, “Asuntos para Contar” sobre textos de Haroldo Conti,
cuentos de Roberto Fontanarrosa, Aníbal Ford, Julio Cesar Castro, “Soñar Soñar”
sobre el guión cinematográfico de Zuhair Jury y Leonardo Favio y “Los títeres
del Gran circo del Arca”, el más chico del mundo. (que nace del seno de la
Compañía Nacional de Autómatas La Musaranga).
El
grupoPiraña (que lleva su nombre inspirado en un club de Parque Patricios)
viene presentando su primer disco “Larvas (canciones para Castelnuovo)”.
Durante todo el 2015 participó del “Puchero Misterioso”, junto a Juan“Tata”
Cedrón. Con letras de Pedro F. Mouján y músicas propias, sus canciones no
apelan a la nostalgia, sino que rescatan desde el presente sonoridades que ponen
de manifiesto la riqueza melódica y la simpleza de las estructuras cantables
del tango-canción de época.
En el
espectáculo Piraña está integrado por Romina Grosso en voz, Daniel Frascoli en
guitarra y Mauro Vignetta en clarinete.
Pestolazzi,
Frititis, Guitarrita, Amarrete y Ana María, las historias de los pibes del
reformatorio, historias que van de la ternura al espanto.
“Ives Castagnino, el músico, pasea por una calle
oscura. Al pasar frente a una ventana oye que alguien canta un estilo:
-Nunca jamás se
abandona
lo que llorando se deja...
Trata de seguir escuchando, pero el viento de Flores
lleva la voz hacia otra parte.
Castagnino olvida la frase, pero lleva siempre
consigo la impresión de que no existe otra mejor en el mundo.
A lo largo de los años vuelve a oírla algunas veces,
pero nunca sospecha que se trata del mismo estilo de la calle oscura”.
Esto lo cuenta Dolina en El estilo a través de la ventana, y pienso si a quienes fuimos
testigos de “El Puchero Misterioso… y después” no nos va a pasar lo que al
insigne músico de Flores: andaremos por la vida sabiendo que no existe otro
espectáculo como éste. Si no tendremos la sensación de que un día, al pasar por
una ventana, escuchamos cómo el Tata le decía a Nelly Omar: “Qué lindo cantás,
Nelly! Qué suave tu voz, y qué claridad para articular las palabras! Gracias,
Nelly, es muy hermoso lo que hacés!”
Y pienso si haber oído esos versos –“Me abandonaste llorando, en medio de mi
camino”- nos inocula el olvido, como insinúa Dolina, o si por el contrario
nos deja a la espera de su prodigiosa reiteración: “Y que mi vida se encuentra con tu vida, y que estamos los dos un poco
tristes”. ¿Cuándo la escuchamos más plena? ¿Esta última vez, la anterior, o
la que viene? ¿Y Los ladrones? Miente
el que diga que no lo vio a González Tuñón una mañana en la redacción del viejo
Clarín en estado de gracia y
diciendo: “Si estuviera el Malevo Muñoz!”
¿Seremos capaces de sospechar todo lo que pasó ante
nuestros ojos en la penumbra de un circo pobre? El “Jaimaca Marú”, la preciosa
equilibrista de piernas largas como juncos, el amoroso y delicado
“Mantenimiento”, las “voces”, el músico de la cadera descoyuntada, los hermanos
del Tata en Camet, Blomberg rajándose en un buque noruego, haciéndole el filo a
la emperatriz de la China, y encontrando y perdiendo un pedazo de Irlanda entre
los tugurios del Bajo y las tenebrosas y siniestras nochecitas del Dock Sud.
¿Y “el después”? Las bellas melodías de Frascoli, la
dulzura y la bondad de Romina, los tangos reos de Marcelo, las avivadas de
Julio César. ¿Forman parte de aquel “del mismo estilo de la calle oscura”? La
sonrisa de Josefina dibujada en su chelo, el bandoneón sublime de López, la conmovedora
fraternidad de Praino y el Tata que se percibe en cada mirada, cada arranque y
cada cierre, como si se dijeran: “Lo hicimos! Una vez más, lo hicimos!”
¿Y nosotros, el público? Bueno, nos despedimos hasta
el próximo Puchero entre abrazos de amigos y de ocasionales compañeros de mesa.
Puede que nos agarre un cacho de nostalgia. Pero nada de todo esto nos será
ajeno mientras sepamos que “Nunca jamás
se abandona lo que llorando se deja”.
Allá por los años treinta, en París, tocó
en suerte a Raúl González Tuñón asistir a un traslado del Guernica. Luego de
ver que le quitaron el paño que lo cubría y tras un primer momento de asombro,
el poeta desvió su mirada del cuadro, al que ya sabía eterno. Prefirió observar
el rostro conmovido de los obreros que trasladaron la obra, que se sacaron sus
gorros con un gesto reverencial. El arte como un descubrimiento y los ojos del
poeta para revelarnos un instante que de otra manera se hubiese desvanecido en
el olvido.
Quizás de eso se trate el arte, ver la
vida con otros ojos. Con esos ojos, siempre nuevos, con los que el Tata Cedrón
–desde hace más de cincuenta años– encuentra la música escondida que está en
los poemas de Homero Manzi, Julio Huasi, Leopoldo Marechal, Celedonio Flores,
Miguel Ángel Bustos, Juan Gelman, Héctor Pedro Blomberg y el propio Tuñón,
entre otros. Y para convertirlos en canciones echa mano también a su propio
bagaje musical, ese que comenzó a cosechar en sus tiempos tempranos, en las
calles de Saavedra o en los campos de Camet. Ahí donde conviven Yupanqui,
Troilo, Gardel, Pugliese, Gobbi, Tarantino y tantos otros que configuran lo que
podríamos llamar el sonido cedroniano. El Tata envuelve los poemas con su
música, como si los acunara con tonos bajos, graves, de gruesas sonoridades.
Así nacen sus canciones que –con el tiempo y los discos- conforman un mundo
propio y de todos a la vez. Un imaginario cedroniano donde confraternizan el
tango, la milonga, el vals, el estilo pero también el circo criollo, el teatro,
la literatura, el barrio y la calle, es decir, el arte popular como una forma
de vida, como una opción política, como una definición de identidad. Podemos
asomarnos a ese universo en el “Puchero Misterioso”, el último espectáculo del
Cuarteto Cedrón, devenido ahora a veces en quinteto y otras en sexteto. Allí
podremos asistir a un concierto donde la célebre formación –con el enorme
Miguel Praino en la viola, como siempre- comparte escenario con Nelly Omar y
con Ignacio Corsini. Y vaya si lo comparte. Porque para que ese prodigio sea
posible se hacen presentes los talentos de los integrantes de La Musaranga, la
Compañía Nacional de Autómatas que con sus títeres, con sus decorados, sus
particulares artilugios y hasta con su ventrílocuo construyen un mundo a la
medida del Tata y sus creaciones. El Puchero Misterioso deviene entonces en una
ceremonia saltimbanqui del arrabal. Entonces, con las “pupilas llenas de
asombro”, asistimos a la interpretación de Los ladrones –de Tuñón- que
escuchamos mil veces, pero esta, la mil una, es distinta, porque La Musaranga
la “adorna” de otra manera. Lo mismo pasa cuando vemos llegar el barco Jamaica
Marú, de Las dos irlandesas, de Blomberg y así con varias canciones más, entre
clásicas y nuevas, donde música y palabras parecen crear el mundo que surge
ante nuestros ojos.
Y luego del espectáculo, la yapa. Que es
ir a otra parte del teatro para ver a otros músicos y artistas y luego asistir
a un verdadero fin de fiesta, como en las antiguas representaciones teatrales,
con otra actuación del Cuarteto para adelantar temas de próximos discos, entre
empanadas y buenos vinos. Hay algo de Gotán, el recordado local que tuviera el
Tata en los sesenta, que sobrevuela este momento de la noche.
Cuentan que el “puchero misterioso”
existía en un bodegón de Talcahuano y Cangallo (hoy Perón), a donde solía
concurrir Tuñón. Tenía ese lugar una clientela variopinta, donde había
malandras, artistas y bohemios de toda laya. Los platos de puchero salían de un
ojo de buey que había en una pared, como si vinieran de otro mundo. De ahí su
misterio. Nunca se sabía lo que podía salir de allí, salvo que se sabía que era
un buen puchero, de variados ingredientes. Así es el Puchero Misterioso del
Tata. Una caja de sorpresas de arte popular, un viaje –siempre distinto– por la
música y las palabras de estas provincias del Plata, un espacio para reunirse
como en aquel mítico bodegón, un recorrido entusiasta por el universo
cedroniano. A no perdérselo.
El Puchero tiene dos funciones más, en
Teatro El Popular, en Chile 2080, los sábados a las 20.00 hs.
Hoy, que es tiempo –más que nunca– de
juntarse con el arte del pueblo, el Puchero Misterioso aparece como una ocasión
propicia para de reencontrarse con aquello que nace del barrio, de la calle,
del café, de la noche y la madrugada, con todo aquello que solemos llamar
cultura popular.
SE RECUERDA QUE QUEDAN SOLO DOS FECHAS PARA ASISITIR AL PUCHERO. NO HABRÁ PROLONGACIONES. ESTAS FECHAS SON LA YAPA. SÁBADOS 4 Y 11 DE JUNIO.
20.00 HORAS - EN EL TEATRO POPULAR - CHILE 2080 - RECUERDEN LO QUE DECÍA CARLOS DE LA PÚA: "EL MAÑANA ES UN GRUPO... TRAS CARTÓN ESTÁ LA MUERTE..."
Les recordamos que los jueves de mayo, en la Provincia de Buenos Aires, son rodantes (revisar agenda). Los viernes entre 21.00 y 22.00 son radiales (Nacional Folklórica en vivo - 98.7) y los sábados de mayo (ojo que quedan pocas fechas) son del Puchero y después.
¿Quién no quiso conocer Gotán ? Y habiendo conocido... ¿quién no quiso volver? Hace algunos años publicamos el testimonio de un querido amigo, habitué de Gotán, que figura también en el libro Tango y Quimera. Había fotos. Había relatos. Pero hoy tenemos, además, una grabación histórica. Los invitamos a ver este documental y para los impacientes: ver en especial minuto 18.25 y siguientes. Ahí está Gotán, su público, sus músicos... el Trio... Toda la parte de Rovira está también filmada en el sótano de la calle Talcahuano. Estamos hablando del año 1965.
Que lo disfruten.
Nos permitimos publicar un texto de Daniel Goñi relacionado con el Puchero del sábado pasado; el primero de este ciclo de abril y mayo 2016. Acá algunas razones para no perdérselo.
***
El espíritu de fonda o de bodegón con amigos y compañeros entrañables
es una linda figura para un momento de reflujo político como el que
estamos viviendo desde hace unos meses en la Argentina. Un lugar en el
que resistir este nuevo intento de los sectores concentrados de
avasallar los derechos legítimos de los trabajadores y el pueblo en
general. Me refiero a ese que puede albergar los deseos y energías del
subsuelo, ya no tan subsuelo, sus sueños y deseos, hoy arrasados por la
impericia y la arrogancia de una banda de empresarios y proxenetas del
poder vueltos gobierno.
El espectáculo del Tata Cedrón y su banda
en el Teatro El Popular (La Musaranga-El Puchero Misterioso) se me
configura como un evento en los márgenes del mainstream idiotizante de
horario completo que los medios propalan sin cesar. En el tienen lugar
no sólo la música, la poesía y la inspiración sino que la emoción
genuina, esa gran expulsada del campo de las multinacionales del
entretenimiento, se apersona como en un recreo de niños pero sin
abandonar en ningún momento su munición político-ideológico-cultural. Es
que el Tata jamás necesitó del panfleto para marcar su territorio, el
escenario, en el que, guitarra en mano, deja florecer siempre su perfil
entusiasta y amigo de los imposibles, como descansar en la convicción de
que el futuro, como otras cosas de orden cotidiano, se halla en gran
parte en nuestras manos.
Entonces, más allá de la belleza y la
profundidad muy sensibles de los tributos a Nelly Omar, Ignacio Corsini,
Roberto Arlt o González Tuñón; a las sentidas palabras entre
separadores, a la idea de recordar y dejar sentado que la música se
aloja básicamente en el pecho de los artistas, no podía dejar de
intentar esta breve semblanza sin declarar lo que más me impacta de la
actitud del Tata. Una aparente recurrencia a un pasado de melancolía y
bohemia que, como un relámpago, cobra tanta vitalidad y presente en el
groove del Cuarteto hasta dejarnos cara a cara ante las propias
carencias y potencialidades. Como un amable llamador a la puerta de cada
quien. Sin olvidar la “compañía nacional de autómatas”, ese colectivo
de títeres, marionetas y demás artefactos construidos con materiales
reciclables que están en perfecta vena y concordancia con la propuesta
cedroniana.
De ahí la insistencia en remarcar las aristas y la sustancia
de este espectáculo que circula casi en las antípodas de la actual
vorágine consumista de símbolos, estereotipos y engendros en
circulación, generadores y sostenedores de un sentido común al servicio
de la anomia y de la depredación social. Una suerte de vanguardia de la
ternura en su expresión más dulce, de esas que se tornan espinosas y
distantes a la percepción de los imbéciles.
Así como recomendamos la Milonga de Unión Soviética, hoy nos toca Pulenta. Un espectáculo en torno a personajes de Elias Castelnuovo, tal como se describe aquí
Ya habrán visto y agendado las nuevas fechas de las presentaciones. Insistimos en un punto. Sólo hay una cantidad limitadas de fechas en Buenos Aires. El Puchero Misterioso se presenta los sábados de abril y los de mayo. Por ende, no esperen como ha pasado tantas veces el último día. Y no se confien en que estará todo el año como fue el caso en el 2015.
La semana ha sido de ensayos y esperamos verlos en el inicio del evento este sábado 2 de abril.