Obra de Roberto Cedrón

Obra de Roberto Cedrón
Obra de Roberto Cedrón

jueves, 19 de abril de 2018

Tata Cedrón en el Taller


Sucede que uno a anda por ahí y no encaja. Y deambula cuesta abajo. Hasta que advierte que alguien pulsa la viola de madera para retomar y reafirmar aquello de que es gustoso de escuchar la fricción de su propio andar y hasta de sumergirse en la intimidad de los nobles oficios, en medio de estas tinieblas con neón de la conexión desconectada, de la caverna platoniana engañosa... Sucede… Pasa que hasta el apretón de manos, el abrazo y el vértigo palpitante de la emoción han devenido rabiosamente contraculturales… Y ahí vamos, de la verdulería al taller… Así nomás, como penando un latir que el propio albedrío decidió cuidar con celo y casi en silencio. Esperando ser sorprendidos por el alba. Invocando sueños.

“Pensamos en el taller como lugar de regreso a los oficios en medio de tanta tecnología…”, dice el Tata, mientras ajusta el clavijero de la criolla y la emprende con impronta yupanquiana con “Los ejes de mi carreta”. El Tata no se aparta del concepto, lo lleva abrojado con la naturalidad de quien sabe lo que quiere, tan claro lo tiene el Tata, escribo como queriendo robar algo del Andrés Rivera cuentista de “Cría de asesinos”. A golpes de punzón, casi...

Los sábados de abril, de eso hablo, si te das una vuelta por el Teatro “El Popular”, de la calle Chile 2080, te podés clavar una empanadita con tinto mientras el Tata Cedrón en canto, guitarra y composición; Josefina García en violoncello y Julio Coviello (ex Orquesta Típica Fernández Fierro) en fuelle y el trío Piraña, completando la grilla, te pasan estas coordenadas desde el taller, un escenario tan adecuado como certero para recorrer y recordar la propia identidad y destino, extraviados hoy entre tantas lucecitas para escena. Como reconvirtiendo la nostalgia y la melancolía en lúcida acción y convite a la vida, esta “vuelta de tuerca” (qué detalle siendo desde un taller… ¿no?) a la temática de siempre, funciona como un llamador que puede encontrar su correlato dentro de cada quien. Por eso te digo. Tanguitos indelebles, algo de folklore, alguna milonga, temas nuevos… Además de las partes solistas de los jóvenes, todas recomendables, desde los poemas musicalizados de Bustriazo a cargo de Josefina desde los teclados como el set solista de Julio en fuelle, de una elaborada contundencia. Taller…

Estamos en la tierra de nadie, pero es mía…


Daniel Goñi

2 comentarios:

  1. Un agradecimiento, desde el Cedroniano, a Daniel Goñi

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