jueves 12 de noviembre de 2009

Agenda: noviembre


- JUEVES 12, 21 HS. en "1* FESTIVAL COOPERATIVO DE TANGO PITUCOS Y MALEVAS". Lidia Borda + Tata Cedrón con Ariel Argañaraz en Guitarra. NoAvestruz - Humboldt 1857 - Reservas 4777-6956
- SÁBADO 14, 22.30 HS. Noche de los museos. Tata Cedrón y Miguel López se presentarán en el Museo Evita, Lafinur 2988
- JUEVES 19, 21 HS. en "1* FESTIVAL COOPERATIVO DE TANGO PITUCOS Y MALEVAS". Juan Tata Cedrón y Miguel López. Espacio Ecléctico. Humberto Primo 730. Reservas 4307 1966
Actualización en curso
* Foto: concierto del Cuarteto Cedrón en la Verdulería con la participación de Horacio Presti, organizado con la complicidad de José Ottati (12 de octubre 2009)

miércoles 11 de noviembre de 2009

Palabras de Roberto Broullon


Intervención de Roberto Broullon en el Acto de designación del Tata Cedrón, músico y compositor como Ciudadano Ilustre de Buenos Aires (4 de noviembre de 2009)

Estamos aquí para celebrar tanto yo como todos los amigos y admiradores del Tata Juan Cedrón su designación como Ciudadano Ilustre de Buenos Aires. Voy a dar testimonio de sus primeros pasos, los comienzos de una vocación auténtica como intérprete y compositor de la música de Buenos Aires. Para mí el Tata siempre fue desde que lo conocí un verdadero cultor del tango que siente y lleva en todo su ser. Estuvimos compartiendo un conventillo de la calle Suarez 950 en el cual dos jóvenes pintores habían alquilado un lugar como taller que contaba con una habitación de 4X4 y una más pequeña con un lugar de entrada que recibía al visitante después de subir una escalera de dos pisos. La construcción era de madera y lata como las típicas viviendas del barrio que fundaron los primeros navegantes genoveses que llegaron a la Boca.
Victor Salanitri y Jesús Ortiz (aquí presente hoy) tuvieron en aquel momento la generosidad de albergar a otros artistas que hacíamos los primeros pasos, con algunos tropiezos y que veníamos a la ciudad desde otros lugares del interior; con anterioridad muchos nos habíamos conocido concurriendo a talleres de maestros que impartían enseñanzas en Buenos Aires y nos volvíamos a encontrar. El Tata llegó al lugar porque allí estaba su hermano Alberto que venía igual que él de Mar del Plata. Compartimos largo tiempo este taller y vivienda y por eso pude estar cerca y me acuerdo del Tata especialmente porque fue el único músico entre tantos dibujantes y pintores que usábamos ese lugar. Lo veía ejercitar el dominio de la guitarra y también realizar intensos estudios de vocalización para educar su voz para el canto. Aparte de eso estaba todo el día cantando y ampliando su repertorio concentrado en sus estudios. Este era el objetivo de sus días que lo abstraía del entorno en el recinto, con pasión. A veces al despertar en las mañanas después de habernos acostado tarde, él ya estaba prendido a la guitarra buscando conocer cada vez más el instrumento. Yo había venido desde Córdoba donde había ido con el maestro Spilimbergo; los primos Alejandro y Jesús Marcos vinieron desde Bahía Blanca; Cachete Gonzalez y Aguirrezabala eran de Gualeguay y Fredy Martinez Howard también de Entre Ríos, Juan Gil y Cernadas eran de pueblos suburbanos del sur de Bs.As. y también había otros artistas que formaban parte de reuniones en el taller de la calle Palos pero que ocasionalmente dormían allí. Además de discutir las cuestiones del Arte y las tendencias del momento o muestras que habíamos visitado hablábamos y leíamos libros que interesaban a nuestra formación. Entre ellos yo llevaba “el Oficio de Poeta” de Césare Pavese en el que encontrábamos lecturas que nos emocionaban a todos. Tal aquella del ensayo: “Retorno al hombre” en que el escritor italiano se refiere a un tema que particularmente estaba en nuestra preocupación. Decía Pavese más o menos así: “Pensar en hacer un arte para el pueblo significaría una mala conciencia. Sabemos que en este estado social que llaman pueblo la risa es más pura, los sufrimientos más vivos, la palabra más sincera... Nosotros podemos tener muchos remordimientos pero conocemos de qué carne estamos hechos...” Este libro fue publicado en 1957 en Buenos Aires. Me encontré con el Tata en 1961 cuando Alberto y yo preparábamos una primera exposición de pinturas en Bs.As. que se llevó a cabo en este Concejo Deliberante, en sus Salas de Exposiciones que estaban en esta misma calle Perú hacia la esquina de Alsina. Al comenzar la década del 60 en Bs. As. las artes recibieron constantes momentos de cambios y nuevos aportes tanto en la plástica como en la música, la poesía y otros géneros que modificaron la tradición. Y algo de ello llegó a hacer parte importante de la obra realizada por el Tata Cedrón en la música de Bs.AS. como el tango canción.

El grupo se fue dispersando y cada uno se estableció por su cuenta sin dejar de realizar reuniones que enriquecían nuestra comunicación.
Yo me instalé en una casa taller en el barrio de Belgrano y lo invité al Tata a pasar una temporada. Convivimos nuevamente y veía crecer al músico y amigo engrosando su repertorio centrado siempre en su inspiración. Allí continuamos nuestro diálogo y escuchábamos discos tanto de música como grabaciones de poesía de artistas que nos gustaban pero que no conocíamos. Entre ellos Dylan Thomas un poeta galés que me trajeron desde los Estados Unidos una serie de sus poemas.
En este lugar el músico creó el cuarteto que los caracteriza y empezó a ensayar allí sus arreglos y composiciones ensayando con el cuarteto integrado por el violinista Miguel Praino, el bandoneón Stroscio y el contrabajo de Sarraute. Yo seguía con entusiasmo las creaciones del cuarteto y era su primer escucha.
En las noches con otros visitantes leíamos sobre todo a Raúl González Tuñón en la edición publicada por el autor en1948 donde se encontraban todos sus libros hasta ese momento, desde 1926 en adelante. El primer poema de ese libro es “Eche 20 centavos en la ranura”. Y ese es – si mal no recuerdo – el tema inaugural de la musicalización que distingue la obra de este músico a lo que podríamos llamar música de Bs.As. Más tarde el Tata inicia una amistad personal con Raúl, de la cual hay suficiente testimonio en un disco editado por Cedrón. Las reuniones en la casa taller también fueron concurridas por muchos artistas, escritores y plásticos: cito algunos como Peroni, Siccardi, Nestor Sánchez, Gelman, Poni Micharvegas, Santiago Bullrich, Obelar, Molteni, Carlos Gorriarena, Aguirrezabala y Gustavo Trigo (historietista), entre otros. El Tata y su cuarteto tocaban en todas nuestras inauguraciones y presentaciones de libros.
Como resultado de nuestras lecturas compartidas y la emoción que la misma despertaban la creatividad de mi amigo fue ampliando al máximo la musicalización de poesías que se transformaron en canciones y esa es una de sus mayores contribuciones a la música de Bs.As. y a su historia...

Poco a poco el Tata fue pisando un territorio poético propio... “sin piazzolismo”, ni “tango tradicional”; logró imponer su música no sólo entre nosotros, sino también en Europa, viviendo durante décadas en París, donde continúa viajando con frecuencia El Tata Cedrón es un legítimo Ciudadano Ilustre de Buenos Aires... porque le saca lustre a nuestra ciudad.

Roberto Broullon, dibujante y pintor argentino
* Foto de Eduardo Kozanlian

martes 10 de noviembre de 2009

Palabras de Guillermo Pintos


Texto presentado por Guillermo Pintos el 4 de noviembre de 2009 en la Legislatura Porteña, con motivo de la ceremonia en la que Tata Cedrón fue nombrado "Ciudadano Ilustre" de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Antes que nada, buenas noches, gracias a todos por estar aquí. El Tata, hoy aquí distinguido; nuestro querido amigo Tata, es también, el maestro, el maestro Juan Tata Cedrón, que hoy con su obra y su casi medio siglo de trabajo incansable, honra, enaltece, dignifica, da sentido y hasta… cierta… verdad poética… a esta distinción de ciudadano ilustre. Cualquiera que ame la música y/o la belleza, sabe que cada gran artista es único, diferente a todos, irrepetible.

La obra del Tata, iniciada en los primeros 60, con un trío que pronto se convirtió en el célebre Cuarteto Cedrón, es también única, es una voz, una forma poética, musical, interpretativa… una visión del mundo, en suma, enteramente singular para la cultura argentina. En una descripción breve, su obra se asienta, como un árbol de doble tronco, en sus musicalizaciones sobre Juan Gelman y sobre Raúl González Tuñón; cualquiera de ambas colecciones, por sí sola, un completo mundo poético, con sus propias leyes, sus propios paisajes, personajes, sonidos y tensiones del alma.

Cualquier buen compositor se sentiría justificado con haber construido sólo una de esas dos grandes catedrales de canciones. El las construyó a las dos: tan distintas que parecieran de compositores diferentes y tan iguales, con esa forma de volver propia cada palabra, cada sonido, cada giro, que el Tata encuentra en su trabajo incesante y feliz.

A esos dos mundos poéticos, a esa dos grandes colecciones centrales se suman, además, como varios planetas diferentes en un mismo sistema: en principio, su obra instrumental: capaz de perlas que cortan el aliento y nunca dejan de sorprender en su siempre renovada perfección, tal el caso del increíble Silencio de corchea, por citar solo un título, elegido tal vez por preferencia personal, tal vez porque el misterio de esa breve pieza se siga resistiendo a través del tiempo a las sucesivas, múltiples y múltiples audiciones. Lo mismo que su clásico A Lola Mora, entre tantas otras.

Y aunque más breve, otro corpus no menos importante es su obra sobre textos de Homero Manzi, la que no es osado imaginar que tal vez en un futuro, cerca o lejos, constituirá un puñado de clásicos, cuando algún arqueólogo o musicólogo o quizás un neo-cartonero, los encuentre en olvidadas grabaciones de la antigua era digital y les de lustre, las muestre de nuevo y alguien descubra un perdido tesoro.

Y más allá, siempre en expansión, lo que completa el trabajo del Tata –escrito aquí de memoria– es una especie de lluvia de meteoros de diversos colores y formas. De Julio Cortázar a Dylan Thomas, de Javier Villafañe a Bertolt Brecht, de anónimos aztecas y mayas a Borges, de Celedonio Flores a Luis Luchi de Antonia García Castro a Luis Alposta, de Acho Manzi a Joseph Conrad, de Cadícamo a García Lorca, de Francisco Madariaga a Pedro Atienza, y su último gran hallazgo, la delicadísima, frágil, tierna, desolada y cálida puesta en sonido que hizo con textos de Miguel Ángel Bustos. Pero ahí no se detiene. El Tata quiere, entre otras muchas cosas, musicalizar Las mil y una noches. Quiere hacerlo de verdad, pero parece además una metáfora de su ímpetu y pasión creadora; parece que él quisiera musicalizar todas las noches de la vida.

Y aunque es capaz de tanta diversidad, y en la obra del Cuarteto Cedrón hay quien pueda encontrar, por supuesto tango, pero también quien quiera distinguir entre nuevo y viejo, o discernir entre aires musicales castellanos y hasta flamencos, o folklore argentino; o escuchar en la suya, la voz de los muchos cantores que hicieron grande la historia de la música de Buenos Aires; o a veces él se deje llevar por una huella dulce y suave, o juegue, ya sea en serio o en broma, con el blues; o se torne extrañamente arcaico; o nos sorprenda con músicas inclasificables, inesperadas, extranjeras de toda extranjería, y por eso mismo cautivantes; el Tata es siempre él mismo. No le importan los ingredientes que puedan caer voluntaria o involuntariamente dentro de la olla donde cuece sus canciones. Para él es todo lo mismo. Para él es todo Cuarteto Cedrón y uno diría que él también es enteramente Cedrón, hasta cuando interpreta a otros autores.

Porque si la obra monumental que el Tata sigue forjando día a día está claramente en la composición, es decir en ese raro tejemaneje que conforman el texto y la música, hay un instante crucial, un ingrediente más que decisivo, un momento que va más allá de lo poético y de lo musical y lo transfigura, y es el momento del canto, de la interpretación. Una manera de cantar cuyo rastro en este caso habría que buscar en alguna forma de teatralidad primaria y ancestral que es a todas luces sorprendente: dulce o feroz, trágica, de pura risa o las tres cosas a la vez, apasionada, visceral, como en carne viva o con el corazón en la mano, siempre palpitante, móvil, un poco hipnótica.

Cómo el hechicero de la tribu, que canta y baila, pero además de la música y las palabras, a su alrededor, en la imaginación y el corazón de quienes lo escuchan empieza a llover, empiezan a ser fértiles los vientres, o simplemente un señor solitario, sentado en la última fila del teatro empieza a remontar el Orinoco hacia el oeste y hacia arriba, buscando enajenado entre peligros, animales, oscuridad y flores a su amada india Nunu, la dulzona, la de la Luna en la rodilla, tan atrapado en la magia y la tragedia de la historia, que de pronto empieza a sonreír y apenas atina al silencio, absorto, cuando termina la canción, se encienden las luces y todos aplauden.

En el Tata Cedrón, la obra y la interpretación se dan y multiplican sentido mutuamente, se disparan siempre de una manera distinta, irresistible, atiborrada de matices y lecturas diversas, pero que al parecer sólo conoce una forma posible, una cualidad, una calidad, una intensidad de belleza, una pureza única y un único fulgor: el que tienen los diamantes y otras piedras preciosas. Gracias Tata.

Guillermo Pintos


* Foto de Eduardo Kozanlian

domingo 8 de noviembre de 2009

Adivinanza de noviembre


Vamos primero con la respuesta a la adivinanza de octubre: "Qué escritores nombraron al Cuarteto Cedrón en alguna de sus obras?". Puede ser que haya más (nos han llegado rumores de una novela francesa que no hemos podido verificar) pero por el momento hemos repertoriado cuatro. Estos son:
- Julio Cortázar (Un tal Lucas), en este caso se trata de una mención a Juan Cedrón y sus hermanos.
- Haroldo Conti (A la diestra), idem, mención a Juan Cedrón.
- Jean-François Vilar (Bastille Tango), novela policial francesa, mención al Cuarteto Cedrón en pleno.
- Tabita Peralta Lugones quien aparece en la foto (Retrato de familia), mención al Cuarteto Cedrón en pleno.

Adivinanza de noviembre:
Esta es una adivinanza triple: con qué integrantes, qué instrumentos y en qué año se conforma el Cuarteto Cedrón stricto sensu ?

domingo 18 de octubre de 2009

Novedades: 4 de noviembre / Juan Cedrón declarado "Ciudadano Ilustre"


SIN TARJETA DE CARTÓN

Juan Tata Cedrón será declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El acto se llevará a cabo hoy, 4 de noviembre, a las 19.00 horas, en el Salón Dorado de la Legislatura Porteña (Perú 130 / 160). No se precisa tarjeta de cartón, todos pueden ir.

***

Juan Cedrón sera déclaré "Citoyen Illustre", distinction descernée par la ville de Buenos Aires. La cérémonie aura lieu le 4 novembre 2009. Outre le cycle de concerts (septembre-octobre) qui touche à son terme, le Cuarteto Cedrón est en train d'enregistrer ses deux prochains disques.

jueves 8 de octubre de 2009

"Los Genna, cuyo nombre suena como un zumbido agónico" - Fred Pasley


He aquí Sam Samoots Amatuma. Supo ser cantante lírico, violinista, gánster, coleccionista de camisas de seda bordada, entre otras cosas... Cercano a los hermanos Genna y rival de Al Capone. No vamos a hacer la reseña completa de los seis hermanos Genna y sus amigos y adversarios, sólo recordar que todos ellos fueron "reales" como alguna vez dijo Raúl González Tuñón, autor de este poema. Vivieron y murieron en Chicago, allá por los años 1920.
"Los seis hermanos rápidos dedos en el gatillo" (Tuñón / Cedrón). Aparición Urbana, 1995. Intérpretes: J. Cedrón, M. Praino, R. Cedrón, E. García.

Por orden de aparición en este video : Earl (Hymie Weiss); Sam Samoots Amatuma; "Al"; Mike, Peter y Angelo Genna; Dean O'Banion (que vendía "alegres flores"); Joe Aiello; Tony, James y Sam Genna; un "colao"...


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jueves 1 de octubre de 2009

Adivinanza de octubre


Sin duda muchos no pudieron dormir durante el mes de septiembre aquejados por esa duda existencial: quién fue el primer poeta musicalizado por Tata Cedrón? Pues no... no era Carlos de la Púa... Era Julio Huasi (1935-1987). El primer poema musicalizado fue "El puente negro". Existe una versión ortodoxa, vale decir con letra, que fue grabada pero no editada en disco. Y existe una versión instrumental que es la que se incluyó en el disco dedicado a Bertolt Brecht en 1985. Esa es la versión que hoy les presentamos (les debemos la otra), interpretada por J. Cedrón y M. Praino. Se acota que esta situación en que un poema o un poeta inspira un instrumental se ha dado en otras ocasiones: por ejemplo, fue el caso de "Madrugada" (inspirado en el poema homónimo de J. Gelman) y de "Igual atacaría" dedicado a Horacio Pilar (La Típica, Nocturno). De Julio Huasi, Tata musicalizó también "No doy más" en 1962 y "Milonga del Plata" en 1964.
Vamos con la adivinanza de octubre:
Qué escritores nombraron al Cuarteto Cedrón en alguna de sus obras?


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