Obra de Roberto Cedrón

Obra de Roberto Cedrón
Obra de Roberto Cedrón

sábado, 15 de agosto de 2015

Sobre el Puchero Misterioso - Un espectador



Que quiere que le diga? Yo también me dije: circo criollo? Y recordé
viejas lecturas, recuerdos de mi abuelo...Pensé "cosas de viejos.."
Todo comenzó un día en que mi nieta me dice: me acompañás a ver un espectáculo? Cuál?, le digo. El Puchero Misterioso, me dice. Hay autómatas, marionetas, y otros misterios con la Compañía Nacional de Autómatas. También buena , que digo buena, buenísima! música con el Cuarteto Cedrón completo.
Y no terminan allí las cosas. Porque siempre hay un después, y ese después ocurre en el coqueto barcito del teatro. Usted no ve nada nuevo, si no que los ve a los que vio en el escenario, de al lado, tipo peña, haciendo cositas que no vio en el espectáculo, o canciones inéditas o fuera de programa, o nuevos agrupamientos inesperados de artistas o músicos. Es que allí los artistas están como en casa. Y entonces uno descubre cosas, los tiene a mano, se aviva que son unos profesionales de primerísimo orden, pero sin maquillaje, con arruguitas en la frente los más veteranos, con resplandor en los rostros los más jóvenes, y todos con una actitud de decir o casi gritar: "esto? esto es prepotencia de trabajo".Que es decir amor, de antes de la banalizacion del termino dicho con voz de doblaje de serie yanky, "oie amor cohe el carro, apúrate cariño"...No, este amor es rugoso, osco, rabioso, amor por la gente, amor al amor, llamado desesperado a no ser "turrito" para no tener que decirle a su prójimo "rajá, rajá".
Y estos tipos y tipas se emocionan!...y te emocionan. También si no te emocionás con La Musaranga, el Cuarteto Cedrón, Raúl González Tuñón o con Nelly Omar sos de madera...
Y yo, con mi nieta salí transformado, que es según los que saben el fin último de una obra de arte. Léalo como quiera o pueda.
Detrás nuestro bajaba una pareja, "nos mimaron Julián..." dijo ella, "como caricias" alcancé a escucharlo a él, y màs tarde, tomando un último cafecito mi nieta me dijo, "te brillan los ojos Nono".
No le dije "a vos te cuelga una lágrima". Ella lo sabía.

espectador contento

viernes, 14 de agosto de 2015

Poema para un niño que habla con las cosas

(Adolfo Enrique, n. 1/3/55)

En su lenguaje de pequeños gritos,
de claras risas sueltas, porque sí,
como el trino.
De silencios vehementes.
De interjecciones adorables.
Viajando y preguntando con los ojos.
Radiante como el bebé que posara hace años,
¡muchos años!... para el afiche del Jabón Cadum,
que yo vi en las esquinas de un París inefable,
Adolfo Enrique habla con las cosas,
conversa con las flores de la tela estampada,
con sus juguetes diminutos,
con las navizas de un vecino huerto,
con el durazno en flor pintado
por el viejito Chi Pai Shi,
con el duende del techo,
con la dama dormida del sillón
-en la copia del cuadro de Picasso-,
con un hilo de luz, con una sombra
en la pared, y acaso,
con otro niño igual, pero invisible,
que se llama Futuro,
y hacia él va cantando

Llega hasta él cantando
entre veletas y panaderías.
Llega hasta él cantando
entre ferrocarriles, entre buques.
Llega hasta él cantando
entre tabernas, entre multitudes.
Llega hasta él cantando
entre gaviotas, entre florerías.
Llega hasta él cantando     
entre poleas, entre chimeneas.
Llega hasta él cantando
entre retornos, entre despedidas.
Llega hasta él cantando
entre palomas y guitarras.
Llega hasta él cantando
entre gentes que saben porqué viven y mueren.
Llega hasta él cantando
entre gentes que saber porqué ríen y bailan.
¡Llega hasta él cantando!

El verano plural que estalla en el prodigio
de la Argentina, vio nacer su nombre.
Adolfo, por Adolfo Rodríguez, un romántico,
un soñador, un hombre.
Enrique por Enrique, mi hermano, una bandera,
una pasión, un hombre.
El vivo sol de enero vibraba en la vereda.
Y la ilustre León de las ásperas gredas
y el río caudal de la caudal Asturias
y el aire enamorado de morriña y donaire
de las gallegas tierras,
corrieron por los finos canales de su sangre.
Y hacia la noche lo besó la luna.

Toma este mundo Adolfo Enrique, es tuyo.
Te lo presento (“¡Gracias!”). Cuando yo sólo sea
una querida voz que se ha callado,
un plinto vegetal de enredadera,
un nombre en una lápida, quizás obliterado,
un yuyo del sendero,
has de seguir la marcha hacia el Octavo Día.
Cantando, si tu voz quiere ser canto.
Combatiendo, si sigue pelea.
Y después, ya maduro, el mundo nuevo
que ayudaste a forjar, verás alzándose
por sobre las montañas del hierro y el cemento
y la fábricas y las mieses soñadas
y los puentes calientes y los ríos fantásticos.
Cuando vayas al fondo del destino
y un corazón, crecido con pan, esté esperando.

Toma este mundo, es tuyo. Te lo entrego.
El oficio de hombre es bello y duro.
La calle es ancha y larga.
Su frontera, el recuerdo y el olvido.
Sus horizontes, algo que vendrá.
No es puro idilio, no, pero es algo real y mágico.
Digno de ser vivido y defendido
y superado y transformado y andado por caminos de amor hacia la aurora,
en los días risueños y en las tristes jornadas.
Y amado, amado, amado.
Toma este mundo. Te lo doy por nada.
Y pasarán las horas y las horas.
y crecerán tus años. ¡Ay, que ninguna pena
destiña la amapola
celeste de tus venas!
Y un mundo más hermoso, más para ti, más alto,
para ti, pequeñito,
porteño estilizado y compadrito,
pero como si fueras
rebrote de torito,
rebrote de torito de Guisando,
pues tu dulzura devendrá tu fuerza.
Gala de Buenos Aires, flor del día,
gajo triunfal de bien plantada madre:
Esta mujer que tiene algo de árbol,
(la terca voluntad de hacer de ti,
el capitán de la imaginería,
la madera más noble, el viento más alegre,
perfumado en el sol y la armonía).

Toma este mundo, cuídalo.
Es una cosa seria y es una simple cosa.
Conquístalo, contémplalo, ámalo para siempre,
musical niño mío,
predilecto del pan y de la rosa.

Te lo regalo, es tuyo.
Y te regalo un barco
y te regalo un barco dentro de una botella.
Una bota de vino
que vino del Mesón del Segoviano.
Un farol marinante.
Las golondrinas y las mariposas.
Una sirena anclada en el estante.
La bandalisa de los circos pobres.
La luna en el espejo.
Un mapa, un numeroso y palpitante mapa,
un mapa con las rutas
que siguiera Juancito Caminador, tu viejo.
La Esperanza.
Y una caja de música que traje de la estrella.
Toma este mundo, tómalo. ¡La vida es vasta y bella!
Mira siempre allá lejos, hijo mío… Allá lejos.

Raúl González Tuñón

jueves, 13 de agosto de 2015

Sobre la recuperación de la Cantata del Gallo Cantor



Ayer

Quienes estuvimos ayer en Hasta Trilce acompañando la Cantata del Gallo Cantor, no lo olvidaremos. Es cierto, es totalmente cierto, que en la fila que se armó poco antes de abrirse la sala, sobresalían las figuras masculinas de pelo blanco y gris. Es posible, es muy posible, que entre el público hayan sido mayoría, en el estreno, hombres y mujeres que pertenecen a la misma generación que los autores y los compañeros mencionados en la obra. Pero también es cierto que entre los presentes había otras edades, otras historias, otras generaciones entre las cuales me incluyo y todo el día de ayer estuve pensando en la manera en que se me dio escuchar la Cantata por primera vez cuando era todavía muy joven, en un país lejano, de la mano de un tío que no era argentino y que había descubierto ahí, en ese LP, algo de la belleza del mundo a pesar del horror. Algo duro y bello sí. Como algunas piedras. Preciosas o no preciosas: imprescindibles. Durante más de veinte años la Cantata fue para mí –sin duda para muchos– una obra hermosa que le pertenecía al pasado y no había forma de escucharla como no fuera en ausencia de todos. Del poeta, del compositor, de los intérpretes, de los 16 fusilados en Trelew, del Eugenio y de tantos otros cuyos nombres uno lleva –silenciosos– muy adentro. No estaba escrito en el guion de mi vida que me sería dada la posibilidad de escuchar EN VIVO la Cantata del Gallo Cantor. No. No estaba para nada escrito. Ese había sido el duro privilegio de quienes supieron vivir, morir y renacer cuando algunos recién estábamos en la cuna. Por eso, ni bien se anunció que el Cuarteto Cedrón, tal como está conformado hoy por Juan Tata Cedrón, Miguel Praino, Miguel López y Daniel Frascoli, en compañía de Josefina García, junto con los músicos de La Lija, ellos todos (son once y gustan de ser llamados como colectivo así que no insistiré con el nombre de cada uno), iban a remontar esta obra, supe que ayer iba a ser un día histórico: toda una anomalía, una suerte de desafío al tiempo mismo y a lo que ese tiempo nos robó. Y así fue. Porque era lo mismo que uno conocía de memoria y era, a la vez, algo totalmente diferente. Y es que ya no corre el año 1972, es que hoy conocemos la medida exacta de las derrotas. Y porque era victoria estar ahí –en esa noche del 8 de agosto de 2015– observando a los 16 que lo hicieron posible, quince en escena y uno entre bambalinas responsable del sonido. (¿Habrase visto oficio más tremendo, más delicado, más fundamental que ser responsable del sonido? Porque al sonido le debemos todo. A lo que llega. A lo que calla. A todo eso que pasa entre la gente a veces). Digo que era algo totalmente diferente, esa obra que se llama Del Gallo Cantor. Infinitamente más bella que en el recuerdo. Infinitamente más duros los hechos que lo que uno admite, a veces, en el diario vivir. Infinitamente más tierna la voluntad de crearla en su momento y de recuperarla 43 años más tarde. Y en esa obra de arte efímera que es la interpretación –irrepetible– uno podía advertir tantas y tantas historias en cada uno de los rostros de los músicos y en el público también. Tantas historias que no se han contado aún y que a lo mejor nunca se contarán. Pedacitos de historias como la de aquella mujer que ingresó escondida una grabación del disco francés a la Argentina. Du Chant du Coq, se llamaba, como si fuera algo que no nos pertenece para nada y sin embargo es nuestro. Había que poder decirlo. Había que poder expresarlo en nuestro idioma. Por eso digo que nosotros, los que estuvimos presentes ayer, no lo olvidaremos. Quiero creer que no lo olvidaremos. Y que nada podrá hacer que ese recuerdo no siga creciendo en nosotros como algo nuestro y justo y bello. Ni la lluvia que no nos da tregua. La misma lluvia, hermosa y mansa algunas veces. La que hoy cae con furia.    

Buenos Aires, 9 de agosto 2015
AGC

lunes, 10 de agosto de 2015

Puchero Misterioso : ahora o nunca


El Puchero Misterioso y después...  Últimas funciones

Viernes de Agosto, 20:30 hs. Puntual. En Teatro El Popular, Chile 2080.
Reservas: www.alternativateatral.com/obra34846-el-puchero-misterioso-…
Tel Teatro: 20518438



martes, 21 de julio de 2015

El Cholo, el Tata, el Puchero y la Cantata del Gallo Cantor

Estimados Cedronianos:
Un sin fin de dificultades técnicas nos tuvieron sin poder publicar pero acá estamos. Habrán tomado nota de las distintas actividades: al Puchero de los viernes (damos por hecho que todos han asistido por lo menos una vez y que algunos están pensando en volver por placer personal, porque hace bien, porque el Puchero puede consumirse sin moderación y porque no hay otra forma de apoyar a los artistas como no sea asistiendo, estando presente, poniendo el cuerpo entero y no solamente el dedito en el me gusta) se agrega el (re)estreno de la Cantata del Gallo Cantor. ¿Y qué es la cantata? Es, como dice La Lija, "un hecho de arte perfecto en su género". Y su presentación en Buenos Aires a 43 años de su estreno es un hecho histórico (cf el blog dedicado a este evento). Como todo tiene que ver  y como a él le hubiera gustado estar presente en estos días, los invito, una vez más, a ver este documental de 18 minutos dedicado al arquitecto a Osvaldo Cedrón: a su manera de pensar y hacer la vivienda popular. Somos una tribu dispersa.... solía decir otro Cedrón que también nos falta. Sigo pensando que es nuestro deber seguir arreando... y reencontrarnos...
La Papirote

sábado, 18 de julio de 2015

Del Gallo Cantor Cantata / Reestreno en Buenos Aires

Queridos Cedronianos

En en pocas semanas se reestrenará en Buenos Aires, la Cantata del Gallo Cantor. Esta obra fue hecha en 1972 sobre poesías de Juan Gelman, música de Juan Cedrón. Se trata de una obra mayor dentro del repertorio del Cuarteto y tiene, además, una historia especial. Realizada poco después de los hechos de Trelew, a los que se refiere, entre otros temas todos ellos vinculados con los deseos y las luchas de esos años, se escuchó en contadas ocasiones en Argentina. Rápidamente el Cuarteto se fue y la obra sólo fue tocada en vivo en Francia, donde se convirtió en obra de culto, siendo editada allá y nunca acá. Por iniciativa de La Lija, grupo de jóvenes músicos argentinos se remonta hoy, junto al Cuarteto Cedrón. Las primeras fechas son las siguientes: 8, 15 y 22 de agosto. Lugar: Hasta Trilce (Maza 177, C.A.B.A.), horario 20.00

Las informaciones tambien se difundiran en este nuevo espacio dedicado especificamente a la Cantata http://www.delgallocantorcantata.blogspot.com.ar

Hay una cita pendiente con la Cantata, por mucho tiempo postergada.  Hoy se nos da la ocasión de reencontrarnos con una obra que nos pertenece y que es pieza fundamental de nuestra memoria sonora.

NADA DE ESTO NOS IMPIDE IR AL PUCHERO LOS VIERNES, POR EL CONTRARIO...  

Saludos.

LP